La tregua escolar y el arte de simular la normalidad.
Por David G. para Educar, hacer visible lo invisible. Hay un momento preciso en la liturgia del conflicto santacruceño en el que el ruido de la paritaria cede el paso al regreso a las aulas. Tras el acuerdo "a cuenta", la continuidad pedagógica se vuelve palpable y se produce una suerte de alivio social colectivo. Sin embargo, quienes hemos habitado el sistema educativo provincial durante casi treinta años sabemos que esa continuidad es apenas el inicio de otra tensión, mucho más silenciosa y subterránea: la de gestionar el simulacro de la normalidad. ¿Qué se recupera cuando se recupera la presencialidad a días de cerrar un semestre y al borde del receso invernal? Pasar de dictar uno o dos días de clases semanales a una continuidad de cinco días no es una transición mecánica. El aula no es un dispositivo que se enciende y funciona de inmediato en su régimen óptimo. El aprendizaje tiene un ritmo biológico e institucional que no responde a los tiempos de una negociación salaria...

